{"id":134,"date":"2013-03-17T00:00:00","date_gmt":"2013-03-17T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/tdesperanza.cl\/?p=134"},"modified":"2013-03-17T00:00:00","modified_gmt":"2013-03-17T03:00:00","slug":"opinia%c2%b3n-abuso-sexual-infantil-el-cuerpo-recobrado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tdecopia.lxh.cl\/?p=134","title":{"rendered":"Opini\u00f3n: Abuso Sexual Infantil, el cuerpo recobrado."},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Abuso Sexual Infantil, el cuerpo recobrado.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Por Vinka Jackson, psic&oacute;loga de la Universidad de Chile. Premiada por el Consejo Nacional de Cultura por su libro&nbsp;\u00abAgua Fresca en los Espejos (abuso sexual infantil y resiliencia)\u00bb. Cuenta tambi&eacute;n con diversas publicaciones en peri&oacute;dicos y ediciones digitales en tem&aacute;ticas especializadas en infancia.&nbsp;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&ldquo;En este cuerpo est&aacute;n los r&iacute;os sagrados; aqu&iacute; est&aacute;n el sol y la luna, y los lugares de peregrinaje.&nbsp;No he encontrado otro templo tan bienaventurado como mi propio cuerpo&rdquo;. &ndash; Saraha, monje hind&uacute; del siglo VIII<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces la obviedad y simpleza nos prodigan la mejor respuesta en las situaciones m&aacute;s complejas y desafiantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos nosotros, grandes y ni&ntilde;os, somos nuestros cuerpos; los habitamos, desde ah&iacute; crecemos, nos vinculamos, y ojal&aacute; nos maravillemos, la vida entera. Nacemos y llegamos al mundo ya en nuestro &ldquo;hogar&rdquo; primario e inseparable, de un modo semejante, aunque mucho m&aacute;s portentoso, al de otros seres (como los caracoles o las tortugas). &iquest;C&oacute;mo no querer que nuestro &ldquo;hogar&rdquo; sea un buen lugar: el m&aacute;s amable y mejor cuidado?.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo lo que aprendemos, sentimos, imaginamos, realizamos, es posible desde y gracias a nuestros cuerpos y sus regalos: sus sentidos, &oacute;rganos, funciones. El cuerpo es la base inexorable y primaria que nos permite guiar a nuestros hijos mientras conocen y definen la m&eacute;trica de sus preferencias, l&iacute;mites, cercan&iacute;as, formas preferidas de relacionarse con los dem&aacute;s &ndash;sus pares y\/o el mundo adulto- y consigo mismos (desde el juego aut&oacute;nomo, hasta las definiciones identitarias de la adolescencia y m&aacute;s all&aacute;). Su bienestar, su salud, su estado de gracia, comienzan y descansan en ese cuerpo que pide, a cambio de su d&aacute;diva, cuidado y autocuidado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando la frontera entre amparo y desamparo se diluye y ya no es claro d&oacute;nde y con qui&eacute;n se est&aacute; a salvo, y con qui&eacute;n no, el cuerpo es tambi&eacute;n el primero en registrarlo. En situaciones de malestar emocional, o en el extremo de las experiencias de abuso sexual, bien pueden los ni&ntilde;os peque&ntilde;os no ser capaces de decir siquiera &ldquo;me pasa algo, no me siento bien&rdquo;, y mucho menos verbalizar algo que est&aacute; lejos de sus posibilidades de comprensi&oacute;n, al menos no con el significado correcto. Pero el cuerpo habla por ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es as&iacute; que muchos peque&ntilde;os mencionar&aacute;n, muchas veces como al pasar y en la misma tonalidad de un relato sobre paseos a la verduler&iacute;a o salidas a la plaza, situaciones de trasgresi&oacute;n que solo los adultos &ndash;cuando escuchamos- seremos capaces de identificar, o de llevarnos a la pregunta al menos, de si no se tratar&aacute; de un abuso. En estos casos, m&aacute;s all&aacute; de las palabras y relato del ni&ntilde;o, el cuerpo ser&aacute; la &ldquo;voz&rdquo; y los s&iacute;ntomas vendr&aacute;n en el idioma de la biolog&iacute;a tensionada, o ciertos h&aacute;bitos, y conductas muy alejadas de su ritmo habitual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego de la develaci&oacute;n y confirmaci&oacute;n de un diagn&oacute;stico de abuso sexual, se abre, inexorable y necesariamente, el tiempo y territorio de la reparaci&oacute;n. Ya es reparador, para comenzar, haber acogido al ni&ntilde;o durante la develaci&oacute;n, escucharlo (y con apoyo de los especialistas correspondientes, realizar el diagn&oacute;stico), y de inmediato asegurar una situaci&oacute;n protegida (lejos de la persona responsable del abuso). Pero adem&aacute;s, en el tiempo que sigue, ser&aacute; necesario contar con un proceso de contenci&oacute;n\/reparaci&oacute;n que, sobre todo, ayude a &ldquo;normalizar&rdquo; (ritmos biol&oacute;gicos, el sue&ntilde;o, el apetito, asistencia al jard&iacute;n, al colegio, por mencionar algunos ejemplos), y permitir el retorno y continuidad de la infancia, que es la etapa y recorrido que corresponde por derecho. En este proceso, realizado com&uacute;nmente v&iacute;a terapia tradicional, la figura del psic&oacute;logo es central y b&aacute;sica -tal cual la familia que acompa&ntilde;a- en la restituci&oacute;n del suelo del cuidado (luego del abuso con su mensaje opuesto: de fracaso en el cuidado, de no-amparo).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, si bien la psicoterapia es de tremenda ayuda, me gustar&iacute;a insistir sobre la necesidad de incorporar la imprescindible dimensi&oacute;n corporal en el abordaje terap&eacute;utico del abuso sexual y maltrato f&iacute;sico sufrido por ni&ntilde;os y adolescentes. &nbsp;Aunque las conversaciones de especialistas en la materia se centren fundamentalmente en los aspectos psicol&oacute;gicos, emocionales y sociales del da&ntilde;o (y aunque la psicoterapia se desarrolle fundamentalmente desde la esfera cognitiva-conductual), no podemos olvidar el cuerpo. Este es el lugar donde no solamente se experiment&oacute; la vulneraci&oacute;n, sino donde adem&aacute;s qued&oacute; su registro, memoria e impronta traum&aacute;tica. Y tambi&eacute;n, maravillosamente, su posibilidad de servir como herramienta principal de sanaci&oacute;n (ref. M. Stupiggia, M. Weltman)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La sensatez ser&iacute;a suficiente para proponer que cualquier esfuerzo de sanaci&oacute;n en materia de abuso sexual y maltrato f&iacute;sico, contemple de modo irrecusable la dimensi&oacute;n del cuerpo. De hecho, ya en la d&eacute;cada de los 50, el trabajo vanguardista de Marian Chace comprob&oacute; que la inclusi&oacute;n de t&eacute;cnicas de danza y movimiento resultaron determinantes en la recuperaci&oacute;n de soldados traumatizados por la II Guerra. No obstante, y por incre&iacute;ble que parezca, ha tomado d&eacute;cadas &nbsp;lograr justificar &ndash;con un aporte sustantivo de la neurociencia, menos mal- y conferir amplio reconocimiento al uso de la danza, junto a otras &ldquo;terapias creativas&rdquo;, como necesaria en el abordaje de diversos problemas de salud, y sobre todo en la recuperaci&oacute;n de traumas graves. Entre ellos, el abuso sexual sobre ni&ntilde;os y tambi&eacute;n sobre mujeres se han mostrado especialmente receptivos al impacto favorable de la terapia de danza\/movimiento (Dance\/Movement Therapy, DMT).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La DMT en sobrevivientes de abuso sexual (y doy fe de ello, en lo personal y en lo profesional), se ha observado como un factor clave en el trabajo sobre fen&oacute;menos disociativos, s&iacute;ntomas de estr&eacute;s post traum&aacute;tico, la recuperaci&oacute;n de un sentido de propiedad y conexi&oacute;n consigo, de familiaridad y eficacia con el propio cuerpo (ref: Bessel van der Kolk), mejora en la autoestima, una forma de re-aprender y definir l&iacute;mites y de recobrar un sentido de integridad (y la recuperaci&oacute;n paulatina de confianza) no solo con compa&ntilde;eros de danza, sino tambi&eacute;n en otros entornos (colegio, grupo de pares, incluso la propia familia) donde a la identidad de &ldquo;v&iacute;ctima&rdquo;, se suma y muchas veces superpone, la identidad de &ldquo;artista&rdquo; o creador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias a la DMT se potencian las posibilidades de resignificar la experiencia de abuso hacia el futuro &ndash;pensando en los m&aacute;s peque&ntilde;os, especialmente-; y el cuerpo, antes objeto de da&ntilde;o y vulneraci&oacute;n, pasa a ser concebido como un agente de belleza, posibilidades y fortaleza (ref: M. Chace, Sharon Chaiklin, Marsha Weltman, G.E. Valentine, Cristina Deveraux, D. Finkelhor). Asimismo, la DMT provee a las v&iacute;ctimas con una herramienta o recurso que puede ser &uacute;til no solo inmediatamente despu&eacute;s de vivido el trauma, sino tambi&eacute;n durante otras etapas del proceso de sanaci&oacute;n y del ciclo de vida (donde nuevas tareas o tr&aacute;nsitos pueden ser demandantes de nuevos ajustes para integrar s&iacute;ntomas y\/o huellas de la experiencia abusiva traum&aacute;tica).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arte tiene para los ni&ntilde;os una larga lista de beneficios: en su bienestar general, desempe&ntilde;o escolar y desarrollo en otras esferas. No deber&iacute;a ser distinto en procesos m&aacute;s complejos. M&aacute;s a&uacute;n tomando en cuenta que la maduraci&oacute;n en la infancia toma tiempo, que los progresos cognitivos y ling&uuml;&iacute;sticos tienen su cadencia, y que los ni&ntilde;os &ndash;e inclusive los adolescentes- no siempre contar&aacute;n con los repertorios suficientes para expresar verbalmente sus emociones de modo preciso, durante la terapia de abuso. De ah&iacute; que las artes, la danza y el movimiento sean tan &uacute;tiles en proveer de una voz o idioma alternativo que, seg&uacute;n un gran n&uacute;mero de estudios, reduce el estr&eacute;s y\/o dolor del paciente (al evitar la verbalizaci&oacute;n a veces reiterativa de la experiencia traum&aacute;tica), a la vez que aporta a la sensaci&oacute;n de integridad y sanaci&oacute;n, acortando muchas veces, los tiempos de psicoterapia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un dato importante: una vez finalizado un ciclo de 6 meses a un a&ntilde;o de trabajo corporal en sesiones de 90 minutos, una a dos veces por semana, pueden observarse (ref: Cheryl Lanktree y John Briere; D. Finkelhor) hasta 12 meses adicionales de mejor&iacute;a de s&iacute;ntomas, ya sin apoyo de la DMT.&nbsp;<strong>Para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de hasta 8 a&ntilde;os, de hecho, se se&ntilde;ala que la terapia corporal de danza\/movimiento por s&iacute; sola, o en combinaci&oacute;n con la psicoterapia &ldquo;tradicional&rdquo; (que es clave en la restituci&oacute;n de una base &eacute;tica de cuidado del mundo adulto hacia el ni&ntilde;o) tiene mucho mayor impacto que la psicoterapia (como &uacute;nica intervenci&oacute;n) en la normalizaci&oacute;n de los ni&ntilde;os (su &ldquo;regreso&rdquo; al mundo, a la confianza, solidaridad y pertenencia con sus semejantes) y en la sanaci&oacute;n no solo emocional, sino f&iacute;sica, material, de &aacute;reas de cerebro afectadas por el trauma<\/strong>&nbsp;(ref: G.E. Valentine, D.C Baraero-Sharma, S. Chaiklin).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es importante se&ntilde;alar que el componente grupal de la danza (que tambi&eacute;n puede trabajarse en sesiones individuales, adicionales y paralelas a las sesiones grupales) y el componente individual de la psicoterapia son, juntos, un acelerador tanto de los procesos de integraci&oacute;n y resignificaci&oacute;n de la experiencia traum&aacute;tica, como de la sanaci&oacute;n en un sentido integral (Finkelhor, Valentine).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quisiera ahora detenerme en el hecho de que, por una parte, siguen siendo las ni&ntilde;as y las mujeres quienes m&aacute;s viven experiencias de vulneraci&oacute;n sexual (y f&iacute;sica en general), y por otro, el tremendo impacto que tiene la danza cl&aacute;sica en la sanaci&oacute;n del abuso. En la intersecci&oacute;n de estas realidades, mi propia biograf&iacute;a (y el hecho de no haber recibido terapia de abuso cuando ni&ntilde;a, pero s&iacute; de haber bailado ballet muchos a&ntilde;os) y, de adulta, mi pr&aacute;ctica profesional en EEUU y Chile, con ni&ntilde;as, y\/o con sus familias, sugiriendo siempre que, a la psicoterapia, se sumara ojal&aacute; la instrucci&oacute;n y pr&aacute;ctica del ballet (o bien de otros tipos de danza, gymnastics, o disciplinas orientales, seg&uacute;n caracter&iacute;sticas de cada ni&ntilde;a y disponibilidad en su lugar de residencia). Los resultados, excelentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adicionalmente, en casos donde el comienzo de la psicoterapia se encuentra condicionado a los tiempos del proceso judicial, realizar un trabajo corporal paralelo, ya responde al imperativo de sanaci&oacute;n (que no deber&iacute;a estar sujeto a procesos que pueden ser inmensamente prolongados y frustrantes) y comienza a movilizar energ&iacute;as, sin desacatar los requerimientos de la ley.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dejar a los ni&ntilde;os detenidos, o a las familias con sensaci&oacute;n de tiempo suspendido y de no poder concurrir plenamente en el cuidado y reparaci&oacute;n de sus hijos, no es bueno para nadie. La justicia deber&iacute;a tomar mucha atenci&oacute;n sobre esto, y actuar con cuidado &eacute;tico en relaci&oacute;n a ni&ntilde;os v&iacute;ctimas y sus familias. Por lo pronto, creo que el trabajo corporal, en este sentido, prodiga un camino viable y ben&eacute;fico para todos. Y si no es posible realizar cursos &ndash;por su valor, o porque aun gratuitos, sea dif&iacute;cil acceder a ellos o incluirlos en agenda familiares a veces ya sobre exigidas- se puede considerar bailar en la casa, hacer ejercicios de respiraci&oacute;n, salir a caminar o correr, todo esto a diario (los 7 d&iacute;as de la semana), como una rutina de ojal&aacute; al menos una hora. Fuera de ayudar a la reparaci&oacute;n del ni&ntilde;o o la ni&ntilde;a, puede ser una hermosa instancia familiar, y colateralmente, ayudar a los adultos &ndash;que tambi&eacute;n sufren y est&aacute;n pas&aacute;ndolo mal en estos tr&aacute;nsitos- a aliviar tensiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volviendo al valor de las t&eacute;cnicas corporales, quiero recalcar que a nivel de reducci&oacute;n de s&iacute;ntomas en el corto\/mediano plazo, integraci&oacute;n de la experiencia traum&aacute;tica y la relaci&oacute;n con el cuerpo (durante el resto del ciclo vital), el ballet se perfila como una de las mejores estrategias de DMT para facilitar la sanaci&oacute;n al menos para las ni&ntilde;as, y por cierto que&nbsp; tambi&eacute;n puede ser v&aacute;lido para los ni&ntilde;os, pero es importante considerar estereotipos y prejuicios sociales, asociados a lo &ldquo;masculino&rdquo;, propios de cada pa&iacute;s y cultura. La idea es que la dimensi&oacute;n corporal de la terapia sea un espacio positivo, que no agregue peso por tener que estar dando explicaciones -&iquest;por qu&eacute; el ni&ntilde;O estudia ballet?- y\/o exponi&eacute;ndose a&nbsp; estreses (ni para el ni&ntilde;o, ni para su familia, lo que igualmente incide en el ni&ntilde;o).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pensando en las ni&ntilde;as, considerar que entre las muchas ventajas del ballet encontramos: el trabajo postural (como un eje para situarse en el cuerpo y reconocer\/focalizar emociones, pasadas o presentes), la estructura (control y autogobierno, l&iacute;mites), la concentraci&oacute;n y coordinaci&oacute;n (con un impacto favorable en desempe&ntilde;os cognitivos, y en la modulaci&oacute;n de la hipervigilancia y estr&eacute;s asociados al trauma), su est&eacute;tica (que facilita reconciliaci&oacute;n con lo femenino y su corporalidad, ref. Chaikilin) y sus movimientos muy delicados, tanto como fuertes y precisos. En CHile, el primer programa de terapia abuso sexual- ballet &nbsp;para ni&ntilde;as (Adagios, iniciado en la V Regi&oacute;n, a&ntilde;o 2011-12, apoyado por Sename), es tremendamente auspicioso en sus resultados y solo cabe desear su continuidad y expansi&oacute;n a otras regiones (contacto: adagios.terapia@gmail.com, psic&oacute;loga Evelyne Zu&ntilde;iga) .<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No quiero ni por un momento subestimar el aporte que otras formas de terapia corporal, de danza\/movimiento (el jazzdance, muy cercano al ballet en beneficios, as&iacute; como las danzas folkl&oacute;ricas, y pr&aacute;cticas como el yoga), mediante las artes (musicoterapia, pl&aacute;stica, escritura, teatro), y el deporte, puedan tener para la reparaci&oacute;n en abuso infantil sexual\/f&iacute;sico de ni&ntilde;os y adolescentes. Y siempre-siempre en los calendarios infantiles: jugar y jugar libremente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para distintos ni&ntilde;os y\/o grupos de ni&ntilde;os, puede haber diversas alternativas y ojal&aacute; todas pudieran ser tomadas en consideraci&oacute;n al momento de establecer alianzas en abordajes terap&eacute;uticos m&aacute;s eficaces para enfrentar el abuso. Lo importante de destacar es que no solo los s&iacute;mbolos, percepciones o met&aacute;foras en relaci&oacute;n al cuerpo deben ser consideradas en la terapia de abuso, sino tambi&eacute;n y por encima de todo, el cuerpo que experiment&oacute; directamente el trauma: un cuerpo real, vivo, que necesita continuar su movimiento hacia todo lo bueno y amable que le espera en la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por &uacute;ltimo, aunque quiz&aacute;s ameritara un desarrollo aparte, detenernos un momento en el cuerpo de los pr&oacute;jimos, de los otros que acompa&ntilde;an a los ni&ntilde;os en procesos de reparaci&oacute;n. Primero, la persona del o la terapeuta: del ni&ntilde;o, de la familia y\/o de la pareja de padres (o de cada uno por separado, y me refiero a padres y madres que no fueron responsables del abuso, por cierto).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El o la terapeuta son tambi&eacute;n, aunque suene obvio, un cuerpo vivo, con todas las im&aacute;genes, mensajes y sensaciones que pueda reflejar a los ni&ntilde;os o los adultos con quienes se vincula. Es una responsabilidad nuestra, estar bien (de salud, estado f&iacute;sico y tambi&eacute;n, no es un detalle, nuestra presentaci&oacute;n personal), ojal&aacute; c&oacute;modos y agradecidos en nuestros cuerpos (no importa si m&aacute;s viejos o j&oacute;venes, esbeltos o sedentarios, pero confortables y seguros en ellos), cuidadosos de nuestros mensajes expl&iacute;citos sobre lo corporal (aqu&iacute; la urdimbre y elecci&oacute;n de palabras empoderantes o bellas, es clave), y tambi&eacute;n, aunque parezca una sutileza -y no lo es-, conectados con lo humano, imperfecto y\/o feliz de nuestras sexualidades. Me cuesta pensar que yo misma, como paciente en la terapia de abuso, hubiese podido avanzar mucho con un terapeuta separado de su afecto, conflictuado con su cuerpo o con su imagen frente al espejo (sinti&eacute;ndose muy bajo, muy alto, desproporcionado, viejo, etc), o cargado de prejuicios y prescripciones morales sobre la experiencia humana de la sexualidad. Afortunadamente, tuve un terapeuta cuyo mayor regalo era una coherencia a todo evento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DEsde otro &aacute;ngulo, compartir tambi&eacute;n y es &uacute;til, que desde mi lugar como acompa&ntilde;ante en la terapia de ni&ntilde;os o familias, &nbsp;mi propia coherencia fue un desaf&iacute;o en tiempos donde todav&iacute;a lo corporal y lo sexual eran tareas incompletas para m&iacute; (y siempre est&aacute;n en construcci&oacute;n, es cierto, pero me refiero a lo incompleto desde algo que era todav&iacute;a susceptible de miedos y fr&iacute;os). Pero s&iacute; hubo un compromiso siempre de equilibrar desde otros lugares, como por ejemplo la danza, la actividad f&iacute;sica, y la lectura de decenas de textos hermosos, creativos y esperanzadores donde pod&iacute;a apoyarme para hacer la mejor entrega a los pacientes, y de paso, en ese tr&aacute;nsito, ganar muchas lecciones valiosas para mi propio recorrido, que hoy, m&aacute;s madura, puedo tasar y agradecer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No siempre estaremos bien o c&oacute;modos en nuestra propia piel, o en nuestros v&iacute;nculos corporales (con el propio cuerpo o en la relaci&oacute;n con los dem&aacute;s). Somos solo humanos. Pero la proposici&oacute;n es a &nbsp;mantener la mirada muy atenta sobre nuestra dimensi&oacute;n corporal, cuando trabajamos en procesos tan delicados como la terapia de abuso. Esto enriquece nuestra entrega para la sanaci&oacute;n de los ni&ntilde;os (y sus futuras vidas de j&oacute;venes\/adultos en otra dimensi&oacute;n de su sexualidad). Y tambi&eacute;n con los adultos: por supuesto los sobrevivientes de abuso (que enfrentan, en un gran n&uacute;mero de casos, desaf&iacute;os importantes en el &aacute;rea de la autoimagen corporal y\/o la sexualidad, y para quienes se recomienda, de modo continuo, la actividad f&iacute;sica). Pero en esta ocasi&oacute;n querr&iacute;a detenerme en los adultos que acompa&ntilde;an a los ni&ntilde;os durante la reparaci&oacute;n. Especialmente las madres y los padres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un nivel es lo verbal, y lo que las familias son capaces de continuar integrando en sus conversaciones y relatos, sobre temas relativos a informaci&oacute;n\/orientaci&oacute;n sexual (como parte del acompa&ntilde;amiento de los hijos en sus distintas etapas de desarrollo), y esto ya propone un desaf&iacute;o. Pero el desaf&iacute;o se hace m&aacute;s vasto cuando tomamos en cuenta la dimensi&oacute;n corporal, y sus lenguajes, todo lo que desde ah&iacute; se comunica, los mensajes que desde ah&iacute; -sin palabras, pero con fuerza igualmente- se comparten. Todo lo que en un nivel sutil de la experiencia, pero no por ello menos influyente, reciben y perciben los ni&ntilde;os en procesos de reparaci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto en casos de abuso sexual infantil, como de asaltos sexuales y violaciones de adolescentes, no es inesperado que los cuerpos de sus padres (los cuerpos que gestaron a esas ni&ntilde;as) reciban parte de la embestida, no solo en el inmenso duelo ante lo vivido por sus hijas, sino en la contracci&oacute;n del propio cuerpo y de la relaci&oacute;n con el cuerpo de la pareja. &ldquo;Hasta que ella no est&eacute; bien, mi cuerpo est&aacute; congelado, me cuesta recordar que existe&rdquo;, palabras inolvidables de una mam&aacute; cuya hija fue violada (un caso que vi en EEUU). No fue sino hasta ver a su hija normalizarse, volver a vestirse (luego de meses en buzo y ropas anchas), comer, ir contenta al colegio, y comenzar a salir con un buen muchacho, que la mam&aacute; pudo retomar sus ritmos &ndash;alimentaci&oacute;n, sue&ntilde;o, ejercicio- y volver a acercarse al pap&aacute; que, todo ese tiempo, esper&oacute; y contuvo a su mujer (que a su vez hac&iacute;a de contenedora de la hija, reticente a mucha cercan&iacute;a con nadie del g&eacute;nero masculino, incluido el padre).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En muchos casos con ni&ntilde;os peque&ntilde;os, tambi&eacute;n la sexualidad de la pareja es de las primeras &aacute;reas resentidas, no solo por estreses y depresiones de los padres ante la situaci&oacute;n de abuso sexual de los hijos (y la exigencia adicional de procesos judiciales), sino por un sentimiento de culpa o rechazo muy espec&iacute;fico en relaci&oacute;n a la pulsi&oacute;n sexual, el deseo, o la sencilla expresi&oacute;n de afecto f&iacute;sico.&nbsp;Aqu&iacute; hay un trabajo enorme y hermoso que podemos realizar quienes acompa&ntilde;amos la terapia: no solo favoreciendo la integraci&oacute;n de la experiencia para los padres y activando sus recursos para acompa&ntilde;ar mejor a sus hijos, sino logrando transmitirles que, por comprensible y esperable que sea, la detenci&oacute;n del flujo normal de afectos y de su libido, tensiona el tejido o los espejos donde ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes reconocen &ndash;aun inconscientemente- sus cuerpos y las posibilidades reparadoras y vitales (no destructivas) que estos entra&ntilde;an.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto es clave despu&eacute;s de una experiencia de abuso: que el cuerpo no termine te&ntilde;ido de terrores, culpas, y la casi certeza de nuevos da&ntilde;os, o su peligro inminente, sino que recobre su conexi&oacute;n con lo vital, la ternura, y en el caso de los adolescentes, sus primeras entradas en el v&iacute;nculo rom&aacute;ntico y\/o sexual con sus pares. Cualquier esfuerzo y progreso de los padres y madres en el &aacute;rea de su corporalidad y sexualidad, puede aportar al proceso de sanaci&oacute;n de sus hijas e hijos en el mismo sentido.<\/p>\n<div class=\"gsp_post_data\" \r\n\t            data-post_type=\"post\" \r\n\t            data-cat=\"noticias\" \r\n\t            data-modified=\"120\"\r\n\t            data-created=\"1363478400\"\r\n\t            data-title=\"Opini\u00f3n: Abuso Sexual Infantil, el cuerpo recobrado.\" \r\n\t            data-home=\"https:\/\/tdecopia.lxh.cl\"><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Vinka Jackson, psic&oacute;loga de la Universidad de Chile. 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